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lunes, 25 de abril de 2011

Y VENGA REUNIONES A NUESTRA COSTA


No sabemos que piden los Sindicatos U.G.T. y CC.OO. aunque nos lo podemos imaginar puesto que desde que surgieron no hacen otra cosa que repetir los errores de la revolución francesa y confundir libertad con libertinaje, igualdad con imposición de su tesis y fraternidad con el reparto de nuestros bienes pero no de los suyos. No me interesaría lo más mínimo lo que dicen esos mentecatos si no fuera porque alguien les dio carta en la partida del reparto de los recursos ciudadanos y desde entonces parece que todos los gobiernos, sin excepción, les han dado patente de corso para bloquear decisiones microeconómicas que no deberían ser nunca negociadas ya que deberían pertenecer a la esfera de la libertad de empresa y por supuesto no sujetas a normativa supranacional alguna que no fuera la que impide la extorsión y la esclavitud como derechos de la ciudadanía.
La C.E.O.E. (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) y el Círculo de Empresarios han detallado sus propuestas para la reforma de la negociación colectiva. A mi pesar, y supongo que al de muchos ciudadanos k.o., se dignan a sentarse en una mesa a negociar por todos los empresarios y emprendedores como si detentaran esa representación de manera real. Y aunque declaran que la reforma debería estar debatiéndose en el Parlamento, no dejan de sentarse en vez de oponerse a ejercer la pantomima.  
Dejaré para otra entrada lo de la financiación pública de tales organizaciones; lo que importa ahora es que todo lo que se está gastando en estas reuniones de pacotilla se podría haber ahorrado con las siguientes dos medidas básicas:
Libertad de convenio. Es decir, tantos convenios como empresas hay. ¿Quién que no sea bajo la imposición de la fuerza, ya que ejercer una ley injusta es como aplicar la fuerza bruta, puede obligar a nadie a ajustarse a una normativa lesiva para sus intereses? Nadie debe trabajar para un explotador, pero cuidado cómo y a quién denominamos explotador, que a lo mejor sólo estamos reflejando nuestra incapacidad y falta de confianza en nosotros mismos. Una ley que para impedir abusos convierte en culpables por denominación a todos los esforzados ciudadanos que se atreven a poner en práctica ideas y correr el riesgo de perder sus ahorros no es una ley justa ni justificable. El Estatuto del Trabajador es una reliquia del pasado que debería enterrarse y certificar su defunción.
Contratos de aprendiz. Llámenlo como lo que es, que ya existía antes. Un único modelo de contrato y despido sin trabas dentro de una reforma más amplia de la red estatal de seguridad social y del I.N.E.M. con la adopción de un modelo mixto del sistema holandés y danés para la eliminación del paro y la generación de oportunidades laborales sin pérdida de cobertura social. Repito para quien no haya leído mi primera entrada: una indemnización de 2 meses por parte de las empresas; que el parado cobre su sueldo integro por formarse en áreas con oferta de empleo en un tiempo razonable, de tal manera que se reduzca la estancia de esa persona en esa situación a una media de 6-9 meses en vez de los 2 años actuales; paralelamente reforma del INEM, donde el trabajo del funcionario sea conseguir que cada parado que entre en la red estatal de cobertura, salga lo más rápido posible de ella trabajando en un área que genere o generará futuros incrementos del PIB.
Si le siguen dando vueltas y no afrontando la realidad, más parados y menos empresas es lo que vamos a tener en los próximos meses. Cada mes que pase sin adoptar tales medidas la economía del país seguirá deteriorándose y por supuesto el consumo sin reactivarse. Que sigan dándole vueltas al modelo austriaco que no van a tener empresas a las que esquilmar.
CIUDADANO K.O.

lunes, 11 de abril de 2011

SÍ PODEMOS CREAR EMPLEO ANTES DE 2021






No estoy de acuerdo Señor Campa. Sí podemos crear empleo antes de 2021. Si nos dejan hacerlo por supuesto. Desde luego, si siguen ustedes obstinados en aplicar medidas que reducen la capacidad de ahorro familiar en vez de fomentarla, si no taponan los agujeros que han creado ustedes mismos por los que se pierden millones de euros en acciones propagandísticas, congresos sobre la nada, subvenciones al amigo cercano, por no decir a sí mismos, ni cercenan actitudes déspotas para con la ciudadanía a la que consideran una masa inculta que no puede proponer nada inteligente, por supuesto que no serán ustedes capaces de crear empleos.
No somos incultos, de hecho creo que nunca jamás España ha tenido más ciudadanos tan bien preparados. La realidad es que quitando honrosas excepciones el nivel cultural y educacional de nuestros representantes políticos deja mucho que desear. La dura realidad es que los supuestos “súbditos” somos más cultos y estamos más preparados que muchos de ustedes. Dejen de ningunearnos o se arrepentirán cuando no tenga remedio.
El Estado no debe crear empleos como norma general. El individuo debe ser quien los cree. ¿Cómo? Siendo libre dentro de la sociedad. ¿En qué consiste esto último? En poder materializar ideas en proyectos de manera rápida y eficiente, entiéndase económica, que si tienen aceptación por parte del resto de individuos se convertirán con el tiempo en negocios, empresas, clubs, sociedades de amigos, los cuales generarán oportunidades y empleos. El Estado no está para crear puestos de trabajo, está para establecer un marco general en el que los individuos puedan convertirse en ciudadanos; está para administrar lo que la sociedad genera y para cubrir lo que no ha podido generar el individuo en áreas donde no hay suficientes personas como para que se desarrolle la sociedad civil.
Lo anterior en términos menos filosóficos se denomina “libertad de emprender”, concepto que no puede separarse de este otro: “generación de riqueza”. Aquí podríamos dialogar sobre lo que “riqueza” es para cada uno de nosotros. Es evidente que no me estoy refiriendo exclusivamente a una acepción monetarista o dineraria. El término tiene un significado tan abierto y diferente como número de personas existen. Para unos será una cuenta bancaria llena de dígitos con muchos ceros, para otros no verse atado a una responsabilidad concreta, posiblemente para algunos una combinación de varias cosas a la vez. Lo que desde luego unifica y vuelve común el término, es que todas estas acepciones sólo pueden existir si previamente la sociedad ha establecido unas normas de actuación que permitan el libre albedrío; es decir: “libertad para hacer con nuestra vida y bienes lo que nos de la gana”.
¿Quién coño se creen ustedes que son para imponer a nadie cuántas horas trabaja, a qué horas debe comer y cómo debe educar a sus hijos? No se equivoquen, no tiene sentido hablar de generación y creación de puestos de trabajo si no se libera a la sociedad de unas normas que coartan la iniciativa individual y constriñen la creación, así como el cierre, de proyectos vitales (sí vitales); toda empresa es un proyecto económico y como tal encierra una vida familiar, una vida económica, una gestión de la casa.
 Nuestra sociedad no tiene un campo de juego que permita gestionar nuestra casa común, España, U.E., de manera eficiente. No permite crear empresas ni cerrarlas de manera económica. Sin ese marco es imposible la creación de puestos de trabajo señor Campa. Parece mentira que se le clasifique a usted como liberal. No es posible que alguien monte un proyecto hoy en día sin que se eche hacia atrás en su intención cuando analiza lo que implica. Aquí no se valora la iniciativa, se penaliza y se persigue.
Estamos como para que sigan perdiendo días para tomar medidas. No creo que usted se crea lo que dice a los medios. Si se lo cree, habrá pasado de tener Síndrome de Estocolmo a ser un fanático más de la caterva ministerial. La medida es simple. Fuera restricciones, fuera convenios colectivos bloqueadores. Bienvenidos convenios colectivos liberadores. Convenios colectivos tantos como empresas y autónomos hay. Esto no es eliminar derechos sociales, es devolverlos a quienes habían dejado de tenerlos: los trabajadores, tanto los que generan el trabajo de inicio, como quienes lo continúan.
Pero de nada sirve la anterior si no se puede crear una empresa o cerrarla si no es rentable, sin que ello implique la ruina del emprendedor. Si seguimos castigando el fracaso en vez de aprender de él y permitir que alguien que no ha tenido suerte, ha calculado mal o no ha tenido aceptación con su proyecto, pueda crear de nuevo, generar nuevas aventuras vitales sin que lo poco que haya ganado tenga que usarlo para cerrar el proyecto anterior, entonces sólo contribuiremos a generar comisionistas, especuladores y altos directivos sin concepción empresarial alguna. Se mirarán el bolsillo y calcularán cuánto ganarán ellos, pero no crearán puestos de trabajo.
Sigan por donde van; que los 10 millones que quedan a día de hoy consumiendo al ralentí y sosteniendo a la nación se pueden convertir en 7 con dos medidas más de las que suelen aplicar ustedes. ¿Qué no les cuadran los números? Hagan cuentas que como saben más que nosotros seguro que aciertan.

CIUDADANO K.O.